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Seguimos hablando de Extremoduro, a través de testimonios de gente que tuvo una relación más o menos estrecha con el grupo. En octubre del 96 el Robe salía en portada del suplemento El País de las Tentaciones, que por aquel entonces era uno de los espacios musicales más preciados por músicos y profesionales de la industria. Hace unos días hablamos con Mikel López Iturriaga, ex redactor del Tentaciones y hoy en día reputadísimo crítico gastronómico desde su blog El Comidista. Mikel ha tenido el detallazo de pasarnos este texto sobre su encuentro con Robe.
Foto de César Urrutia

En el Tentaciones teníamos fama de modernillos y de preocuparnos sólo de los grupos indies o la música electrónica, pero lo cierto es que también teníamos la antena puesta para captar fenómenos fuera de esos estilos. Extremoduro fue uno de ellos: reconozco que no me había interesado mucho su música hasta que otro periodista de El País, Carlos Marcos, me insistió en que oyera «Agila«. Cuando lo hice, me estalló la cabeza: con su desgarro, sus letras poderosas y su rotunda verdad, lo que hacía Robe se salía por completo de los clichés del rock urbano. Estábamos ante un personaje único, con una historia única, que escribía unas canciones únicas. No dudamos ni medio minuto no sólo en querer entrevistarle, sino en darle la portada del suplemento.

Si la memoria no me falla, quedamos por Chueca para hacer la entrevista. Al principio, la desconfianza mutua era total: a mí me habían contado que Robe era un hueso duro de roer en los encuentros con la prensa, y él me debía de ver como un pijo incapaz de entender nada de lo que él hacía. Yo venía de El País, un símbolo del sistema que tanto detestaba, y él vivía la paradoja de alcanzar el éxito desde lo marginal. Sin embargo, contra todo pronóstico, el hielo se fue rompiendo según avanzaba la charla. Robe debió de sentir que mi interés por su trabajo y su persona era real, y que en absoluto buscaba el morbo o la descalificación. A mí me cayó cada vez más simpático según se iba relajando.

Sinceramente, no recuerdo de qué hablamos, pero ahí está la hemeroteca para quien le interese saberlo. Solo sé que, en perspectiva, tuve la inmensa suerte de encontrarme con un artista diferente en su mejor momento creativo. Quiero pensar que a Robe también se le cayó algún prejuicio por el camino respecto a los periodistas, pero a saber qué pasó por esa cabeza tan llena de talento como de contradicciones.

Por Mikel López Iturriaga