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Recuerdo tomar café un sábado de  noviembre del 2010 en el bar el Muro, del donostiarra barrio de Sagües. Barrio de antigua mala fama, de marineros, artilleros, fumetas, surferos  y demás fauna garufa. La música que sonaba nos recordaba a alguien conocido pero no del todo explorado. Un disco entero. Nos acercamos a preguntar al “bar man” que nos dijo que era el nuevo álbum de Rafa Berrio. Ya habíamos oído hablar de Rafa, a través de un conocido común, y me acordaba de una entrevista con Ruta 66 realizada en una cabina de teléfono. Berrio era toda una institución en la bohemia donostiarra. También nos acordábamos de esta canción, sublime, de uno de sus anteriores grupos, Amor A Traición.

La escucha de “1971” en ese bar fue todo un descubrimiento. Una revelación. Un momento de gloria. De asombro, de inspiración. Y también de activación. De pensar, como ha pasado otras veces, que la gente tenía que descubrir esa joya. Rafa tuvo su punto de inflexión con “1971”, esta claro que las cosas empezaron a cambiar para él a partir de aquel disco. Unas letras únicas, de una lírica especial, al alcance de muy pocos. Berrio lee a Baroja, a Galdós, y reivindica al “bon vivant”, al maldito, al poeta del arroyo, a la “bohemia que ya no existe”. Sus textos hablan de personajes al límite, de las mujeres que soñamos, de descubrir el amor cuando uno ya esta de vuelta o de “tirar al mar las llaves”. Cuando se habla de este disco no se debe olvidar nunca el trabajo, brillante e inspirado, de Joserra Senperena. Reconocido pianista, productor y arreglista que ha grabado con todos los grandes.

Rafa llama “vernissage” a una presentación, tiene una pronunciación muy personal, a medio camino entre la Belle Epoque donostiarra y el afrancesamiento de los ilustrados. Le encantan las tascas, los bares con mil historias, los de camareros de camisa blanca y servilletas en el suelo, el lumpen, los barrios del Madrid golfo  y la casa de Baroja en Vera del Bidasoa. Es uno de los pocos artistas bohemios de verdad  que hemos conocido en 20 años trabajando en el mundillo de la música.

Tres años después de la publicación de “1971” tuvimos el placer de trabajar con Rafa en el lanzamiento de su siguiente álbum “Diarios”. Un trabajo de un año que dio sus frutos y que tuvo sus pequeñas-grandes recompensas. Hoy Berrio vive momentos de gloria, y este año ha grabado “Arcadia en flor”,  su preciosa canción para la película de Jonás Trueba “La reconquista”. Ahora mismo esta trabajando en una zarzuela de Pablo Sorozabal y Pio Baroja, con Ángela Molina. Rafael Berrio ha sido reconocido al fin, y ha encontrado definitivamente su lugar, reivindicado por la nueva generación de grupos independientes y acogido por los veteranos de amplia carrera. Mucha suerte Rafa

(Foto de Thomas Canet)

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