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More new blood. Juanjo es un nuevo fichaje con una pasión real por la música, el cine y la literatura. Juanjo sabe lo que se hace y nos ha pasado este curradísimo texto sobre Neil Young, Stephen Stills y Buffalo Springfield;

 

N E I L  Y O U N G. No hace falta pronunciar una sílaba más. Su propio nombre ha trascendido su valor lingüístico y tiene un significado propio, casi mitológico. Leyenda viva de la música nacido en Toronto hace 71 años, amante de los automóviles, los trenes y reconocido activista ecológico. Un músico prolífico como pocos, con más de medio centenar de álbumes entre discos de estudio, directos y recopilatorios. ¿Qué más se puede escribir sobre Neil Young?

Este post no busca analizar con precisión quirúrgica la irregular carrera del canadiense, ni responder a dudas existenciales tales como “¿Cuándo grabará Neil Young el próximo Harvest?” (probablemente no lo reconoceríamos aunque lo tuviéramos ante nuestros oídos). Negativo. Este post habla sobre las casualidades. Sobre cómo el destino se quiso cruzar entre dos músicos excepcionales condenados a entenderse: Stephen Stills (Texas 1945) y Neil Young. Desde que ambos se conocieron en Fort William (Ontario, Canadá) en 1963, una más que justificada admiración mutua les llevó a jurar que en algún momento de sus vidas iniciarían proyectos juntos. En esos momentos los compromisos de Stills con The Company, y de Young con The Squires (y posteriormente The Mynah Birds) aplazaron la colaboración.

Neil Young y Bruce Palmer (bajista de The Mynah Birds) abandonaron el frío norte tras la disolución del grupo y huyeron con sus instrumentos en Mort, un viejo Pontiac fúnebre, hacia tierras más cálidas. Concretamente hacia Los Ángeles, California. No olvidemos que ninguno tenía pasaporte americano. Allí los dos inmigrantes ilegales se pasaron semanas buscando a Stephen Stills por el circuito nocturno de la ciudad, sin éxito. Nadie en la escena musical había oído hablar de él. Sin dinero para subsistir y únicamente con un tanque lleno de gasolina, los dos amigos ponían rumbo a San Francisco, la meca hippie por excelencia, cuando en medio de un gigantesco atasco escucharon gritos desde el automóvil contiguo: “¡Neil! ¿¿Eres tú??”. El Dios Música obró el milagro. Stephen Stills y Neil Young se bajaron de sus respectivos coches y, entre ruido de bocinas e insultos, se fundieron en un abrazo.

Aún no lo sabían pero en esa calurosa carretera se germinó la semilla de lo que sería con posterioridad una de las bandas más exitosas de la escena country-rock en los años sesenta: Buffalo Springfield. La etapa que sucedió a la época de pubertad musical de Young con The Squires, su primera banda “seria”, duró dos años: de 1966 a 1968. Lo que tardó Palmer en ser nuevamente deportado a su Canadá natal por posesión de marihuana, algo que ninguno supo superar. Palmer era el cemento que unía a la banda con dudosa solidez. Dos años repletos de batallas de egos, escándalos con las drogas y problemas con la policía. Demasiados gallos en un mismo corral.

Buffalo Springfield, el grupo con nombre de cosechadora, fue un punto y aparte en la historia de la música americana. Young, Stills y Furay supieron hacer interactuar a la perfección guitarras eléctricas y acústicas, haciendo de ese sonido, junto con la armonía de sus voces, su sello de identidad. El country-folk de Stills fundido como mantequilla con los solos más rockeros de Neil. (Algunos dicen que ese sonido fuzz tan característico de Young surgió tras caerse su amplificador por las escaleras –véase Mr. Soul). Aires frescos de trémolos y psicodelia directamente traídos desde la escena inglesa, que arrasaba en esa década. De lo que no cabe duda es que ni Neil Young ni el resto de integrantes habrían triunfado en sus posteriores carreras en solitario de la misma forma sin esos dos años de aprendizaje y convivencia con el éxito. En alguna declaración reciente afirmó no comprender por qué no grabaron discos en solitario sin disolver a los Buffalo Springfield.

Posiblemente la banda en la que menos participación tuvo Neil Young a nivel compositivo. De sobra es conocida la frustración de Young sobre su rol en el grupo. Su inseguridad respecto a las grabaciones de su voz, fundada en las opiniones de sus representantes a la hora de elegir a Stills o Furay como voces principales en muchos de los temas compuestos por él, llevó al de Ontario a consumir anfetaminas para grabar con soltura algunos temas. Pero Young sabía que existía mucha más música en su interior y abandonó la banda meses antes de sacar Last Time Around, un disco “póstumo” publicado por obligación contractual. ¿Sería Expecting to fly, uno de los pocos temas compuestos e interpretados por Young, una premonición? El resto de la historia es de sobra conocida por todos.

Benditos atascos.

Buffalo Springfield (Atlantic Records)

1966 – 1968

Buffalo Springfield (1966)

Buffalo Springfield Again (1967)

Last Time Around (1968)

Lectura recomendada; “El sueño de un hippie. Memorias de Neil Young”

 

 

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