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Hola

Miqui Puig, leyenda mod en España, productor, DJ, locutor de radio y gran amigo del blog, nos ha pasado este texto sobre The Specials,  uno de sus grupos favoritos. La idea que tuvimos era colgar un post breve redactado por Miqui en el Facebook del grupo. Pero él se animó y al final hizo un texto largo, y bueno, que no quisimos recortar. Hemos decidido meterlo en el blog, para darle salida mas tarde en Redes. Así todos contentos!!

Es jueves, un jueves normal. Te levantas, te lavas la cara y te sientas delante de la maquina computadora para iniciar un día de escritura, de facturas y de mentiras. De repente alguien menciona una fecha, un disco, un lugar. Tu estabas allí. De repente ese dato dispara alarmas. Se cumplen años y en ese cumplir años tu encajas como una de las piezas de ese revival. Porque todo va y viene, y todo es revival. Tienes miles de flashes, fotos incluso en papel y como buen amante de la música: tienes discos favoritos.

Joan Manel hacia un fanzine, y estudiaba en el instituto, dos edificios mas allá de nuestra Escuela del Trabajo. Un amigo nos presento, “… en E.M.I. hay unos “modernos” como tu…”. Amable, pues para la mayoría los adjetivos eran mas duros y espeluznantes. 1983 era el año, uno para Orwell. Y pasó, y nos hicimos amigos. De allí a la radio, a mas fanzines, a mas cosas, a descubrir y a los discos. Los contemporáneos, con los que crecimos, con los que nos hacíamos un poco mas modernos y melómanos si cabe. De cuando había tiendas y las cubetas de importación eran un poco como “El Dorado” y el señor vendedor sabia de tus debilidades. Unos discos para ti, otros para mi, y las cintas para los dos.

Joan Manel compro “In The Studio” de los Special AKA, yo me lo grabe y lo llegue a fundir. Literal. Un dia ardió mi copia en cromo de 90 dentro de la furgoneta donde repartía recambios de coche, pero en casa de Joan Manel estaba la copia intacta y la admiraba, me lo volvió a grabar. Estaba bajo control.

Ese azul mágico y especial me hacia sentir moderno, me hacia creer que era posible ser como ellos. Abrigo de tweed, zapatos bicolor, corbata de lazo y pelos de punta. Perfecto, preparado para descubrir y tirar de un hilo de palabras que pillabas al vuelo en revistas, fanzines y en alguna emisora. Pero esas melodías eran innovación a los oídos de mis mejillas sonrojadas de 17 años. ¿Que coño sabia yo de dub, de reegae, de calypso? Ese disco contenía puertas que desconocía, y el señor de sonrisa mellada era quien las abría.

Claro que después entendimos esos vagos recuerdos que habíamos visto en Aplauso, esos skataliticos que les llamaban, ese “chaka-chaka” de batir speedico de mandíbulas y al tirar de historia les respetamos mucho más. Pero estamos en 1984, la trigonometría me aleja del estudio y los discos me señalan hacia donde voy, donde iré, donde acabaré, sin saberlo, porque a esa edad todo cuenta y te aprendes los discos como tablas bíblicas. En todos esos actos nos iba la vida, como el nadador que bucea y sale al exterior para coger el aire que necesita.

Pasaron los años, compre mi copia y varias mas, en todos los formatos, pero mi copia de “In the Studio” iniciática siempre estará en casa de Joan Manel que es donde lo descubrí.

“In the Studio” contiene todo lo “modernista” que mi yo de 1984 deseaba, todos esos matices generosos de la música popular, de baile, de reivindicación, de respeto. Contiene una de las canciones que mas he pinchado en mi vida, estuviera o no de moda. Y me hizo así. Pieza de revival.

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