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Suena “You’ll never walk alone” tras la victoria madridista en Anfield Road. Todos los aficionados cantan el himno aun dejando el estadio con una aplastante derrota en sus ojos. Acto seguido comienza a sonar “Hey Jude”, en su versión original de The Beatles. La afición sigue cantando mientras abandona el estadio.
“Hey Jude” fue una de las canciones más populares de los Beatles, tanto que junto a “Yesterday” es una de sus obras más versionadas. Entre todas ellas destaca la que grabó Wilson Pickett. Tal vez Pickett dejó para la historia la más tórrida versión que jamás escucharemos de esta canción. Y solo habían pasado un par de meses después del lanzamiento de la versión original por The Beatles. Y como todas las grabaciones míticas, tiene una historia curiosa, que empieza en Muscle Shoals, donde se ha registrado mucha de la mejor música que conocemos hoy en día.
Wilson Pickett llegó en 1968 a los estudios FAME, en Muscle Shoals, Alabama, ya con status de estrella. Para llegar al estudio viajó durante millas rodeado de campos de algodón donde sus “hermanos” todavía sufrían el azote del racismo. En la sala de grabación trabajaba con la banda residente, todos ellos grandes músicos blancos, dirigidos por Rick Hall, dueño y señor de FAME y apoderado del sonido Muscle Shoals. En una de las jornadas libres, parte de la banda se quedó en el estudio. El batería Ronnie Hawkins y el bajista David Hood, más el recién llegado Duane Allman, rubio platino, que con su Stratocaster estaba a punto de inventar el southern rock. No tenían ya temas para grabar, y Duane Allman sugirió a un reticente Pickett y Rick Hall que debían grabar “Hey Jude”, argumentando que una canción tan buena, ya popular gracias a The Beatles, llevaría a Wilson Pickett a lo más alto de las listas. Todos pensaron que Allman estaba loco, pero se pusieron manos a la obra. Cuentan que tras varios ensayos la grabación que conocemos fue una primera toma. Fuese grabada en una o mil tomas, consiguieron algo incendiario. Un sonido cálido y vibrante, una interpretación desgarradora, y un solo de guitarra que hace que la canción explote (literalmente) y que todos los músicos convirtiesen su performance en puro fuego. Este solo de guitarra ha pasado a la historia como uno de los más reconocidos entre todos los guitarristas, de hecho el propio Eric Clapton, Dios para muchos, lo considera el solo más influyente de la historia.
Wilson Pickett se coronó junto a Duane Allman, consiguiendo que esta versión fuese un gran éxito y que Jerry Wexler desde Atlantic Records apostase por este álbum, que también fue titulado “Hey Jude”. Tenía grandes canciones, pero ninguna logró tocar el cielo como esta”.

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